Llegué a casa sola, como tantas otras veces, escuchando música y cantando en alto para vencer el miedo, miré tras cada puerta, eché el cerrojo y me fui a la cama con una sensación que hacía mucho tiempo había desechado.
No podía dormir, era una de esas veces en las que una compañía es mas que cientos de besos bajo las sábanas.
Sin embargo ayer no había nadie cerca que me diera un poco de calor, que me secara las lágrimas y me dijera que todo va a salir bien, que, después de todo, encontraré alguien que me abrace en las noches en que todo me asusta.
sábado, 29 de septiembre de 2007
martes, 18 de septiembre de 2007
Wake up alone
Sabía que tenía que acabar, pero terminó antes de lo que esperaba.
Dos semanas sin tener noticias tuyas. Una llamada no fue suficiente, sólo quería verte antes de volver a casa.
Ahora me tengo que conformar con recordarte, soñar con tus besos, buscar tu olor en el aire, cerrar mis ojos para ver los tuyos, verdes como la hierba, mirándome, haciéndome sentir tan especial...
Todavía siento tus manos recorriendo mi cuerpo, tu respiración en mi piel, tu sonrisa, tu calor.
Tengo grabado en mi mente tu pelo rizado, tus lunares, tus poros, tu tez color café, tu forma de llamarme, la dulzura con la que me trataste.
Tantas cosas nos dijimos en aquella habitación... y cada día me cruzaba media ciudad para estar contigo.
Adoraba nuestras diferencias, podría haber vuelto por ti.
Si hubieras querido.
Dos semanas sin tener noticias tuyas. Una llamada no fue suficiente, sólo quería verte antes de volver a casa.
Ahora me tengo que conformar con recordarte, soñar con tus besos, buscar tu olor en el aire, cerrar mis ojos para ver los tuyos, verdes como la hierba, mirándome, haciéndome sentir tan especial...
Todavía siento tus manos recorriendo mi cuerpo, tu respiración en mi piel, tu sonrisa, tu calor.
Tengo grabado en mi mente tu pelo rizado, tus lunares, tus poros, tu tez color café, tu forma de llamarme, la dulzura con la que me trataste.
Tantas cosas nos dijimos en aquella habitación... y cada día me cruzaba media ciudad para estar contigo.
Adoraba nuestras diferencias, podría haber vuelto por ti.
Si hubieras querido.
miércoles, 5 de septiembre de 2007
De vuelta
Una vez mas estoy sentada delante de este ordenador, en el mismo salón de siempre.
Parece que nada ha cambiado, me siento como si todavia fuera junio y me tuviese que poner morena, como si el tiempo se hubiera detenido aqui y me estuviese esperando a que volviera, como si estos meses fuera sólo hubieran existido en mis sueños.
Nada mas lejos de la realidad, el verano ha pasado para todos y ya están aqui los examenes de septiembre.
Ahora toca ponerse al dia, ver a los amigos, leer los blogs que dejé abandonados, lavar la ropa, comer decentemente, enterarme de la actualidad, averiguar cuál ha sido la canción del verano... y contar y escuchar una y mil veces las aventuras y desventuras de este tiempo.
Y no sé por donde empezar...
Quizás lo mejor sea empezar por el final.
Odio los aeropuertos, las maletas, los taxis, las escaleras, los hostales y las camas que no son la mia... ayer por la mañana estaba durmiendo en la puerta de un aeropuerto "cerca" de Paris.
¿Por qué estábamos en Paris?
Porque somos así, porque nos fuimos a Londres sin billete de vuelta y mientras buscábamos uno decidimos pasearnos por la ciudad del amor antes de volver a la vida corriente.
Estuvo muy bien, pero hubiera sido genial si no hubiéramos llevado maletas, ni hubiéramos cogido un vuelo a las 8 de la mañana en un aeropuerto que estaba a mas de dos horas del centro y al cual el primer tren salia de Paris a las 7...
Nos vimos durmiendo 5 horas en la calle, con dos vaqueros puestos, dos camisetas de manga corta, dos de manga larga, dos vestidos, dos jerseis y dos abrigos, que ademas de guarecernos del frio, teníamos que llevar a la hora de facturar porque nos pasabamos del peso permitido y lo de pagar los kilos extras no nos hacia ninguna gracia.
Habíamos abandonado en Londres el champú, la toalla, el pijama, algunos calcetines, camisetas viejas... pero en dos meses y medio es inevitable acumular cosas, y más si traes regalos para la familia y amigos y te vas de rebajas de vez en cuando, cosa que nos permitíamos porque para eso estuvimos currando un mes y pico allí.
Hacer sandwiches no es que fuera el mejor trabajdo del mundo, tan sólo era uno que nos daba dinero, que era lo que nos hacía falta, no nos moríamos de hambre, pero nos sentíamos culpables al gastarnos cinco euros en una cerveza.
Julio fue un mes gris, marcado por el mal tiempo, el cansancio del trabajo (nos levantábamos a las 4,30 de la mañana), el cambio de horario, la mala comida...
En agosto todo fue diferente, empezamos a conocer Londres y el sol se asomaba mas amenudo a nuestros dias.
Vimos la ciudad desde otra cara, festivales gratuitos, fiestas, vacaciones, conocimos gente, algún amor, hicimos turismo, descubrimos lugares escondidos, nos acostumbramos a convivir, a hacer las tareas, a complementarnos.
Casi media vida se me ha quedado allí y creo que algún día volveré.
Ahora me alegro tanto de estar aquí otra vez...
De verdad que lo echaba de menos.
Os echaba de menos.
Parece que nada ha cambiado, me siento como si todavia fuera junio y me tuviese que poner morena, como si el tiempo se hubiera detenido aqui y me estuviese esperando a que volviera, como si estos meses fuera sólo hubieran existido en mis sueños.
Nada mas lejos de la realidad, el verano ha pasado para todos y ya están aqui los examenes de septiembre.
Ahora toca ponerse al dia, ver a los amigos, leer los blogs que dejé abandonados, lavar la ropa, comer decentemente, enterarme de la actualidad, averiguar cuál ha sido la canción del verano... y contar y escuchar una y mil veces las aventuras y desventuras de este tiempo.
Y no sé por donde empezar...
Quizás lo mejor sea empezar por el final.
Odio los aeropuertos, las maletas, los taxis, las escaleras, los hostales y las camas que no son la mia... ayer por la mañana estaba durmiendo en la puerta de un aeropuerto "cerca" de Paris.
¿Por qué estábamos en Paris?
Porque somos así, porque nos fuimos a Londres sin billete de vuelta y mientras buscábamos uno decidimos pasearnos por la ciudad del amor antes de volver a la vida corriente.
Estuvo muy bien, pero hubiera sido genial si no hubiéramos llevado maletas, ni hubiéramos cogido un vuelo a las 8 de la mañana en un aeropuerto que estaba a mas de dos horas del centro y al cual el primer tren salia de Paris a las 7...
Nos vimos durmiendo 5 horas en la calle, con dos vaqueros puestos, dos camisetas de manga corta, dos de manga larga, dos vestidos, dos jerseis y dos abrigos, que ademas de guarecernos del frio, teníamos que llevar a la hora de facturar porque nos pasabamos del peso permitido y lo de pagar los kilos extras no nos hacia ninguna gracia.
Habíamos abandonado en Londres el champú, la toalla, el pijama, algunos calcetines, camisetas viejas... pero en dos meses y medio es inevitable acumular cosas, y más si traes regalos para la familia y amigos y te vas de rebajas de vez en cuando, cosa que nos permitíamos porque para eso estuvimos currando un mes y pico allí.
Hacer sandwiches no es que fuera el mejor trabajdo del mundo, tan sólo era uno que nos daba dinero, que era lo que nos hacía falta, no nos moríamos de hambre, pero nos sentíamos culpables al gastarnos cinco euros en una cerveza.
Julio fue un mes gris, marcado por el mal tiempo, el cansancio del trabajo (nos levantábamos a las 4,30 de la mañana), el cambio de horario, la mala comida...
En agosto todo fue diferente, empezamos a conocer Londres y el sol se asomaba mas amenudo a nuestros dias.
Vimos la ciudad desde otra cara, festivales gratuitos, fiestas, vacaciones, conocimos gente, algún amor, hicimos turismo, descubrimos lugares escondidos, nos acostumbramos a convivir, a hacer las tareas, a complementarnos.
Casi media vida se me ha quedado allí y creo que algún día volveré.
Ahora me alegro tanto de estar aquí otra vez...
De verdad que lo echaba de menos.
Os echaba de menos.
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