sábado, 31 de marzo de 2007

Lluvia

Casi siempre llevo paraguas, es una de mis muchas manías, llevar cien mil cosas que no necesito nunca; pero un día me da por cambiar de bolso, se me olvida el paraguas en casa y llueve. Murphy siempre anda cerca cuando menos te lo esperas.

Y ya no me acordaba del sabor la lluvia cuando entra sin querer entre los labios, no me acordaba que cada gota es un pedacito de cielo que resbala por la mejilla dulcemente, como si no quisiera terminar de caer nunca, tratando de quedarse plasmada en la piel dejando una huella que te recuerda por donde ha pasado.

Ese olor a húmedo que queda en la tierra me lleva de nuevo a los días de verano, cuando un chaparrón te sorprendía en medio de la piscina, te hacían salir de ella y sólo te quedaba correr para resguardarte en algún lugar cubierto, ponerte una sudadera calentita, cambiarte de zapatillas y calcetines y seguir hablando de todo y de nada.

Hacía mucho tiempo que no disfrutaba de la lluvia, me escondía de ella como si me fuera a arrancar a jirones la piel; pero ayer fue diferente, iba andando deprisa y frené, comencé a caminar con calma, dejando que el agua impregnara mi ropa, mi pelo, pisando los charcos como cuando tenía seis años, saltando y bailando al ritmo de mi mp3, jugando con las llaves del portal y viendo un cielo nublado que se despeja poco a poco.

Antes nunca llevaba paraguas, no me preocupaba mojarme.

Al fin y al cabo sólo es agua.

Y además se seca rápido.

miércoles, 28 de marzo de 2007

Sueña que sueña

Dejar que se me erice hasta el último poro si estas a mi lado, amanecer sabiendo que lo primero que veré serán tus ojos, que me despertaré teniendo al lado tu sonrisa, tu barba de dos o tres días, tus manos, tu pelo, tu piel, tus caricias...

Perdóname por no parar de hablar de ti.

lunes, 26 de marzo de 2007

Y los sueños, sueños son

Estaba sentada en el sofa, despues de cenar, en ese rato que no se hace nada, justo antes de recoger los platos de la mesa, cuando, como diria mi abuela, te retumbas un poco; y he visto un anuncio de esos de pasta precocinada, de la que se hace en cinco minutos, que parece que va a estar bueniiisima pero luego no pasa del aceptable, nada sorprendente excepto porque venía envasada para una ración.

Sólo para uno.

Con ésto no sé si consiguen hacerte sentir mejor o peor. Supongo que será según lo mires, por un lado genial que hagan lo justo para que no te sobre, para que comas cuando te apetezca, sin esperar a nadie, para que tarde menos en hacerse, para que veas las noticias sin que te distraigan...

Todo pueden ser ventajas desde ese lado pero desde el mio no se ve igual. Yo prefiero comer acompañada mientras conversamos, hacer la comida a medias (tú pelas la cebolla y yo veo cómo lo haces), poner la mesa mientras me chinchas sabiendo que si se me olvida algo tú lo traerás, compartir la ensalada, tomar un café sentada en tu regazo y tu acariciando mi pelo y besando mis labios, sintiendo tu calor en mi espalda, tu respiración, susurrando y riéndonos olvidando el mundo por un instante....

...time out, vuelta a la realidad, he recogido los platos de la cena deseando que tú estuvieras esperando en la cocina, sabiendo que no veré tu sonrisa antes de dormir y que mañana tendré que preparar sólo un café.

Y un día cualquiera me sorprendes a las siete de la mañana con esa voz dulce que no puedo sacar de mi cabeza. Nosé si me echas de menos. Ojalá supieras lo que significa para mí. Ojalá supiera lo que significo para ti.

miércoles, 21 de marzo de 2007

Poquito a poco

Como hablar,
si cada parte de mi mente es tuya,
y si no encuentro la palabra exacta,
como hablar.
Como decirte que me has ganado poquito a poco,
tu que llegaste por casualidad,
como hablar.
A veces te mataria y otras en cambio te quiero comer,
me estas quitando la vida,
como hablar...

jueves, 15 de marzo de 2007

Tú otra vez

Hoy casi no he pensado en ti.

Casi.

El Club de la Comedia

Lo que da de sí una revisión. Ahora bien, no es nada fácil, hay que cumplir unos requisitos básicos para que la mezcla salga bien:

1º Tiempo, muuuuucho tiempo, es lo que tienen los hospitales, que sabes cuando entras pero nunca cuando vas a salir.

2º Una camilla, para estar cómoda mientras esperas a la doctora.

3º Un trapito, es decir, un cacho de sábana del hospital para que, como estás semidesnuda, no tengas frío (la intención es buena).

4º Una enfermera que esté como una cabra y que no pare quieta ni un segundo, por supuesto que tampoco pare de darte palique, para que no te aburras.

Una vez tenemos todos los ingredientes podemos empezar con las risas.


La enfermera empieza hablando sola (esto no es lo raro, lo raro es que se dirigiera a una chincheta), después te dice que te ha colado, pero que la guardes el secreto (lo intentaremos) y como quien no quiere la cosa, te cuenta lo de su marido (da igual lo que sea, siempre tienen un marido del que necesitan que tengas cierta información para que comprendas porqué están tan grilladas), entonces espera que la contestes a alguna de sus preguntas (tu respuesta se limitará a un sí o un no, no hace falta mas para que pase a ser una conversación en toda regla).
Ya te tiene y te da por preguntar porqué tardará tanto la doctora (tú en tu inocencia), su respuesta incluye varias palabras que no entiendes, y como te ve el careto te lo explica:

-Pues veras, una histereografía (a saber cómo se escribe) es como estar en la NASA.
-¿La NASA?

Error. La ves a ella sentada en una silla de esas de ruedas, entonces levanta las piernas y los brazos (fingiendo que no hay gravedad) e incluye el ruidito propio de volar (o lo que quiera que pretendiese).

Después de tres cuartos de hora de la espera en un hospital más divertida de mi vida, llega la doctora, la enfermera se vuelve loca porque ya ha vuelto y cambia su conversación a dos por una tertulia en la que no sólo se habla de su madrido sino también de su hija, que tiene 29 años y todavia no se ha sacado el carnet de conducir pero no importa porque ella la lleva a todos sitios, como mañana, que ha pedido el dia libre para llevarla al dentista (las hijas también son motivo de idas de olla), por supuesto, puedes intevenir en la tertulia, pero casi es mejor que no lo intentes, sus respuestas pueden ser variadas: "ehm...si si, ¿quieres un caramelo? no están muy buenos porque estos de hierbas saben a colonia pero así los como y no me da la tos" o también "no pasa nada, el betadine se quita fácil, ya verás, utiliza un sobre de estas toallitas perfumadas" (que son tan buenas como los caramelos porque las hacen con las mismas flores).

Una hora y pico mas tarde dejas a la enfermera con su rollo de post-it verdes (que deben llevar speed o algo, sino no me lo explico), sales de ese particular Club de la Comedia y tu madre te pregunta que qué te han hecho.

A ver mamá, por dónde empiezo...

miércoles, 14 de marzo de 2007

Para empezar...

...diré que es el final, no es un final feliz, tan sólo es un final, pero; parece ser, que ya no hay vuelta atrás.

No logro arrancar de tí esa sonrisa que ella consigue con tanta facilidad, no puedo mantener tu atención a no ser que no haya nadie mas, no sé ser otra persona, no puedo ser mas alta, ni más baja, ni mas gorda o mas flaca. Tan sólo puedo ser yo, aunque intente evitarlo.

Y tu, haciéndome reír a cada momento, dejándome tenerte cerca para sentir tu calor, secándome las lágrimas con esa dulzura que no puedes esconder, prestándome tu abrigo...

Si, es el final. No quiero seguir intentándolo, no puedo; porque si lo hago...

A veces cerca es demasiado cerca.

domingo, 11 de marzo de 2007

Para no verte sin verte

"Ojalá no te hubiera conocido nunca, para no amarte siempre..."

La letra de esta canción se pasea a diario por mi cabeza sin dejarme respirar, sabiendo que quizás hubiera sido mejor no acercarme, que no te dejaras conocer, no saber que eres un cielo, que lo darías todo por ella y que ya no podré olvidar tu sonrisa, esa que te ha costado tanto conseguir, que enmarcas con tu barba de dos o tres dias y que me engancha sin remedio.

Me encanta que te hagas el duro.

Y que en realidad sea una fachada.

jueves, 8 de marzo de 2007

Let me dream again

Cada día, cuando salgo del cole y devuelvo a esos pequeños montruitos a sus madres, yo también me creo un poco niña, intento no pisar las rayas de la acera, me atiborro a chuches de todos los colores y canto todas las canciones habidas y por haber, me da igual que sea el chipi-chipi que el auto de papá.

Todo vale si me hace reír acordándome de mis enanos, lo bien que se lo pasan y los pocos enfados que tienen, las rabietas que les dan por cualquier cosa, como que el sandwich de hoy tiene varicela (también llamado salchichón) o que la trompeta ha desaparecido (por si alguien lo quiere saber se la ha llevado Trasto, el duende de la escuela, y en versión extraoficial la he escondido porque me tenían hasta los mismísimos con la trompetita de los huevos).

Aunque también hay otros con problemas mayores como que las medias les molestan o un flequillo que les impide ver; pero eso tiene fácil solución, solo hay que tener a mano siempre unas tijeras.

¿y tu? ¿no quieres ser ya un niño? yo no quiero dejar de serlo.

¿porqué eres más importante que un collar de macarrones o un beso de mariposa?



martes, 6 de marzo de 2007

Torpeza notable

Soy estúpida.

Y lo sé.

Trato de comprender las cosas pero no lo consigo. No puedo parar de soñar.

Subes, subes y subes y... batacazo. Otra vez en el suelo; pero no de pie, ahora estás tan hecha polvo que no te quedan fuerzas para levantarte y seguir, te invade una horrible sensación de que nada sale bien, ni por mucho que te esfuerces, ni por muy buena que seas, ni por mala tampoco, nada ayuda, tan sólo quieres que se pase.

Y nadie quiere saber nada, bueno, a ratos si y entonces no sabes si es de verdad o por un rato, por cotillear, por sentirse bien. Espero que no sea así porque no podría soportarlo.

Pasará.

Sólo espero que sea pronto.

domingo, 4 de marzo de 2007

Llevame a ver salir el sol

Como si solo hubiera sido un segundo. La noche voló y con ella la mañana nos dejó un día entero de compañía. Los dos solos, lo más parecido a una cita. Hablamos de todo, de cosas que ni yo misma me hubiera atrevido sino fuera porque se trataba de tí.

No sé si hablé demasiado, probablemente lo hice; pero no podía parar y entonces llegué a un punto de no retorno, me habías pillado, una pequeña trampa de la que no hubiera escapado sino hubiese sido porque supe mantener la boca cerrada. Y no te imaginas lo que me costó quedarme en silencio, sobre la mesa de un bar que nos había acogido hacía horas, acurrucada en tu sudadera como si fuera el unico consuelo, con una caña de tantas, mirándote sin poder evitarlo.

Lloré, lloré como hacía mucho que no lo hacía. Era culpa tuya, por ser tan bueno con ella y por dejarme ver lo que podrías ser conmigo, por darme oportunidades y abrir mi mente hasta el punto de querer replantearme muchas de las cosas que pasan (o mejor dicho que no pasan) en mi vida.

El cansancio me pudo, nos pudo. Comenzamos el camino a casa; pero entonces llegamos a un lugar que nunca antes me había parecido tan bonito, será porque tu compañía lo mejoraba con creces. El sol, un violinista de fondo y tú. Bailamos dos o tres canciones, sin saber, disfrutando del mejor sol y de un día excelente.

Seguíamos siendo un par de vampiros sin nada mejor que hacer que pasar el tiempo juntos gastándonos el poco dinero que nos quedaba y eso era lo que hacíamos.

Un helado de dulce de leche a medias, un paseo y dos besos para terminar los cientos de horas que llevábamos sin separarnos.

El camino de vuelta a casa se me hizo eterno. Tú ya no estabas.

viernes, 2 de marzo de 2007

Llueve sobre mojado

Debería haber saltado del vagón antes de que las puertas se cerraran. No pude. Nunca pude saltar más alto ni tampoco más lejos, traté de conformarme con andar ligero para alcanzar los sueños que se escondian detras de las nubes. No quiero. No quiero conformarme con lo que llegue, prefiero elegir, aunque despues nada sea lo que parece y tenga que seguir buscando.

No sé qué ponerme.

No importa.

No creo que te importe.