martes, 24 de abril de 2007

Nada de nada, nada de ti, nada de mi

¿Qué voy a hacer ahora que ya no me quedan mas lágrimas? Te las llevaste todas aquel día, y muchos otros que ni siquiera imaginas.

Lo he intentado, hoy quería llorar, de verdad, con toda mi alma, quería y no pude.

Se me han terminado, lo habéis conseguido, poco a poco, entre todos habéis logrado secar mis cuencas, privarme de un pequeño alivio que no era tan pequeño.

Mientras, da vueltas el reloj.

lunes, 23 de abril de 2007

Viñarock!!!!!

Pues eso queridos lectores (que pasa, dos ya es plural), este puente es el festival de Viñarock 2007 y tengo la suerte de haber comprado la entrada a tiempo para tener acceso al camping, porque las últimas 5.000 entradas eran ya sin él.
Este año se celebra en Benicassim, asi que tendremos, ademas de buenos conciertos, playita y muuuuucha fiesta.

Y al final, después de mucho pensártelo, tu también vienes.
Y me rompes los esquemas.
Y me llamas un domingo.
Y escuchas mis pensamientos.
Y sonreimos al compás.

Y me miento con ojalás.

sábado, 14 de abril de 2007

Estás aquí y en todas partes

Te encuentro a cada paso, te imagino en cada acera, a la vuelta de la esquina, dando un vuelco a mi estómago, ese que se llena de mariposas si estás cerca, si me hablas, si te sientas junto a mí y me sacas una sonrisa.

Y entonces parpadeo y desapareces.

Creo que te necesito más de lo que pensaba.

Ojalá pudiera tenerte cerca.

jueves, 12 de abril de 2007

Gracias

Haber trabajado dos años en una pastelería te deja secuelas.

Cada vez que entro en una tengo flashbacks y siento la necesidad de analizar todos y cada uno de los productos que hay en el mostrador, diferenciar el pan por clases (baguette, chapata, integral, cebolla, cereales, pulguitas...), saber si tienen tarta de queso y frambuesa, decirle a todos los que me acompañan cuáles son los bollos del día y cuáles no (esas cosas se ven), preguntar si tienen palmeras de chocolate blanco...

Pero lo que más me queda es dar la gracias por todo, será la costumbre, estar vendiendo barras de pan, bollos y pasteles, bueno, más que nada estar de cara al público te hace sentir la necesidad de dar gusto al cliente, de agradecer cada paso que da y saludar y despedirte ochocientas veces por si no te han oido.

El problema viene cuando eso se te queda grabado a fuego, como una marca en el cerebro y ya no puedes parar, das las gracias si te sujetan la puerta del ascensor, das las gracias cuando te dan las vueltas en el autobús, das las gracias a las dependientas cuando te cambian la ropa por dinero (vamos, cuando la compras, que ni que te estuvieran haciendo un favor), incluso das las gracias cuando dices adiós, es un tándem, sale solo adiósgracias. La gente te pregunta porqué lo haces y tú sólo tienes una respuesta: noségraciasadiós.

Y hoy me ha vuelto a pasar, me he tenido que reir de mi misma (si si, risa...) cuando le he dado las gracias a mi vecina del primero por empujarme tratando de subir las escaleras y después por no decir ni adiós. Ha sido mi subconsciente el que ha hecho que ella lo oyera y soltara una risita de esas semi-silenciosas, sientes que ella se parte de risa sin poder evitarlo porque piensa que sus vecinos son tontos.

Que gusto da tener vecinos.

martes, 10 de abril de 2007

La verdad, no ha cambiado nada

...pero nada sigue igual. No se puede vivir del recuerdo, ni vivir sin recordar.

No sé si son ellos, ellas o él. Quizás ninguno, quizás todos. Seguramente sea yo. Nunca volverá a ser como antes. Creo que lo prefiero así, me gusta ser un poco más valiente, tratar de vivir el momento sin pensar que mañana será otro día y tendré que madrugar.

No me dio tanta pena irme como otros años, me lo pasé genial, disfruté como muchas veces antes no me había pasado, me reí, bailé, salí, bebí, salté, dormí... pero sin duda lo mejor fue haber hecho lo que me apetecía, dejar a un lado la gente que no merece la pena e interesarme por aquellos que sí la valen, dejar de pensar en que la opinión de todo el mundo es más importante que la mía, que no merezco las cosas buenas, saber que en realidad no va todo tan mal, que el vaso está medio lleno, que te he cambiado por otro (y, aunque no haya sido el mejor de los cambios, ya no tienes ese poder que antaño me calaba los huesos), sé cuál es el límite y ya no deseo traspasarlo.