miércoles, 21 de noviembre de 2007

A pesar de los pesares están ahí, las cuento con los dedos de una mano, y me sobran la mitad.
Más de cien veces me han sacado una sonrisa sin darse cuenta y otras tantas a sabiendas.
Me han acompañado en cada momento sin dejarme caer.
Con sus mas y sus menos, mis pros y mis contras.
No sé que haría sin ellas.

Gracias.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Estoy harta de ser tan voluble conmigo misma y como me he hartado sólo me apetece reirme de todo y hacer algo productivo con mi vida (de la cual también me harto a ratos) y hoy que no tenía clase me ha dado el día creativo y me he pasado todo el día sin salir de casa (para un momento que he salido a la terraza casi se me congelan las pestañas).

He estado acabando las tareas pendientes (algunas de ellas, que tampoco va a tener que ser todo para hoy, no?).

Después de comer me ha dado un episodio de locura transitoria y he tenido que sacar la guitarra que me compré en uno de mis arrebatos de completarme como ser humano. He intentado tocar algo que sonara medianamente coherente; pero el resultado os lo podéis imaginar..

La situación era más o menos así: sentada a lo indio encima del sofá, con la manta de invierno y los calcetines, la guitarra impecable (de no usarla) en mis manos y junto a mí el libro de Cómo aprender a tocar la guitarra en quince mil sencillos pasos, abierto por la página 47 (porque tengo fe en mis capacidades innatas y estoy segura de que las 46 páginas anteriores no sirven para nada). Tras cuatro acordes (¿que es eso?), mejor dicho, dos minutos de aporrear las cuerdas con una mano y con la otra dolorida de intentar vanamente poner todos los dedos en los trastes (trastes?) y moverlos con cierta agilidad (como lo hacen los músicos de verdad), me he cansado de no saber que hacer con ese instrumento del demonio.

Así que con las mismas que he sacado la guitarra, la he vuelto a guardar hasta que haya algún ser que se apiade de mi y me enseñe a tocar un par de canciones para poder sacar el repertorio cuando haya que ponerse en corro alrededor de alguna hoguera (por ejemplo).

Pues eso, que como no puedo escapar de mi vida por el momento, voy a intentar exprimir el lado positivo.

Porque me apetece.

martes, 13 de noviembre de 2007

Martes y trece =)

Definitivamente soy un desastre y parece que me gusta llegar tarde y dejarme la chaqueta en cualquier parte (aunque no sé porqué razón siempre la recupero)

Pero este martes y trece ha salido bastante bien, de buen humor todo el día y contagiándonoslo unos a otros, de risas en clase, sentados al solecito con una guitarra y algunos amigos...

Hasta venía en el metro cantando (mas bien moviendo los labios, que todavía no estoy tan colgada como para dar el espectáculo, algo de vergüenza me queda) y mediobailando sentada en el suelo del vagón mientras hacía un sudoku y un crucigrama (los cuales he terminado como gran genia que soy, bueno, me ha salido el sudoku fácil y del crucigrama sólo he tenido que mirar un par de respuestas.. que pasa!? estoy perfeccionandome, jeje).

Además me han dado buenas noticias porque mi portátil había medio muerto y un par de buenos samaritanos están haciéndole unas curas (formateándolo y dejándomelo como nuevo).

¡Y me he encontrado 12 € en mi monedero que no sabía que tenía!

A veces hasta me alegra ser un poco desastre.

La vida puede ser maravillosa, jeje ;D

lunes, 12 de noviembre de 2007

Wish you were here

Toc, toc.
No hay respuesta.
No sabes cuántas veces en mi imaginación he cogido el autobús y he esperado cada parada, he recorrido las calles de aquel barrio, me he plantado ante tu puerta y he llamado, incluso alguna vez salías a ver quién era pero no podías verme.
Londres queda demasiado lejos de Madrid, hasta en mis sueños.

Sé que no eres tan buen chico como me hacías ver, que quizás todo era fachada y había más mentiras de lo que parecía, que aquellas dos semanas que desapareciste siempre serán una incógnita (a pesar de que en un principio creyera que la culpa era mía, para variar); pero te echo de menos, nuestras risas, nuestras conversaciones (siempre en inglés, algo que creaba cierta confusión), los saltos absurdos, tu casa-desastre, la botella de agua a los pies de la cama, los bailes en el salón...

Aun así lo que más extraño es tu compañía, tu calor, el calor de tus besos y de tu sonrisa.

How I wish you were here.

martes, 6 de noviembre de 2007

Martes, ¿y trece?

Como si me hubiera levantado con el pie izquierdo dando una voltereta y al final cayera de pie.

Me he despertado tarde, como siempre. Música y ducha, como siempre. El ritual mañanero no parecía fuera de lo común y para empezar el buen día, he tirado el café, dos veces.

La cisterna del baño con un secreto mecanismo interno creado por algún ser retorcido ha dejado de funcionar y como soy fontanera y sólo eran las 8:25 (tengo que salir de casa a y cuarto para llegar justita a clase), pues he intentado arreglarla con resultados nulos por supuesto. Aunque me he dado por vencida unas horas, he dejado todo el baño empantanado pero creyendo que sólo le faltaba un pequeño arreglillo.

He salido corriendo después de lavarme los dientes y preparar el bolso pero antes de salir he cogido el libro de la autoescuela y por alguna razón he metido dentro 10€ que he visto encima de la mesa del salón.

Con las llaves en la mano, los pendientes en el bolsillo del pantalón, la chaqueta sin abrochar y la bufanda medio colgando, he salido de casa lo más deprisa que he podido hasta llegar al metro.

2 minutos, (perfecto, no llego demasiado tarde). Una vez subida al vagón del metro, con el sitio calentito gracias a ese que se acababa de bajar, todo estaba controlado.

Por supuesto he llegado tarde pero la mañana iba transcurriendo sin sorpresas hasta que ha llegado la hora de comer y me he puesto a buscar en el bolso histérica un monedero que no estaba, no tenía DNI pero tenía los 10€ salvadores dentro del libro de la autoescuela, gracias a los cuales no he muerto de inanición.

Otra clase a las 15:30, no es buena hora pero se aguanta. A la salida de la clase dice una amiga: "me voy a poner la chaqueta que hace frío" y mi respuesta mental era: "yo también"; pero no, mierda, he abandonado mi chaqueta en algun lugar de este infierno...
Había clases así que hasta las 7 no podía ir a buscarla y tras el tercer intento: objetos perdidos (claro, cómo no se me ocurriría antes...).

Después de llamar a casa para averiguar si había perdido el monedero con el DNI, las tarjetas de crédito, el carné de la universidad, el carné joven, algo de dinero y unos chicles, mi madre me dice que ha sido falsa alarma y que me lo he dejado dentro del bolso que he dejado tirado encima de la cama sin hacer, pero que la próxima vez tenga más cuidado porque el agua se estaba saliendo del baño (quién me mandaría a mi tocar nada).

Como al principio de curso decidí que tenía demasiado tiempo libre, me apunté a un curso de diseño de páginas web los martes y jueves de 5 a 7. Se necesita un ordenador para seguir la clase, hoy he necesitado tres porque ninguno encendía...

De vuelta a casa se agradece un poco de música, ¿y mi ipod?, otra vez como una loca dándole mil vueltas al bolso a ver si el maldito reproductor estaba metido en el forro o se había ido andando con otra dueña que fuera menos desastre.

Al bajar del metro, directa a la clase de la autoescuela, para terminar bien el día, leyendo las normas generales a la hora de realizar un viaje, vamos, que eches gasolina, que mires las ruedas, que no ates las maletas al techo con cuerdas..., lo normal, ¿no?

Y por fin parece que se está acabando este dichoso martes.

Por cierto, el ipod también estaba en casa, a los pies de la cama..

A veces el Caos me invade ;)