Been down and I'm wondering why.These little black clouds keep walking aroundwith me, with me.Waste time and I'd rather be high.Think I'll walk me outside and buy a rainbow smilebut be free, be all free.So maybe tomorrow,I'll find my way home.
Las ciudades crecen sin parar, obviando los límites, los espacios, lo humano, se alzan hacia el cielo como si la tierra no fuera suficiente para acogerlos, olvidándose de que, mientras se expande en todas direcciones, nosotros vamos menguando.Somos más egoistas, más indiferentes, más grises, más infelices, más solitarios.Vivimos en un mundo cada día más concentrado, disponemos de menos espacio, estamos cada vez más cerca de los demás y a pesar de eso no los conocemos, no sabemos el nombre del vecino, de la quiosquera, del taquillero del metro al que vemos todos los días. Y no nos importa.Quizás por ello, aun habiendo tanta gente a nuestro alrededor, a veces podamos sentirnos tan solos, tan abandonados, con esa sensación que se te queda en el estómago, que hace que todo te pese como si llevaras la ciudad a cuestas y se te estuviera escurriendo de las manos.
Y puede que un día logremos coger a la ciudad de los pelos y que le preguntemos el nombre al vecino del 3º, puede que nos crucemos un día con nuestra media naranja (si es que existe tal cosa) y tengamos la suerte de llegar a conocerle y llenar ese pequeño vacío que nos deja esta ciudad abarrotada.
Como cada mañana, la ducha es el momento de despertarme de verdad, cinco o diez minutos de relajación antes de comenzar el día, minutos para pensar en lo de ayer, lo de hoy y lo de mañana. El rato que me paso debajo del agua suele ser síntoma de mi ánimo, si es bajo necesito más tiempo para salir de esa pequeña guarida donde todo es seguro y las manecillas del reloj se mueven sin que les preste atención.Hoy he tardado más que de costumbre y se me han arrugado las yemas de los dedos. He dejado que el agua corriera y he subido la temperatura, tratando así de suplir el calor que esperaba de tí.
Ayer te guardé un sitio en mi cama sin darme cuenta, me arrinconé en una esquinita y me quedé dormida soñando que me abrazabas, con una sonrisa idiota en los labios que no pude quitar.Y hoy me he despertado tarde, porque estamos de vacaciones, sonriendo de nuevo, flotando en una nube en la que se me mezclan la ilusión y el miedo, con ganas de verte otra vez, sin saber qué esperas de mí, sin tener muy claro lo que quiero de tí.
No sé a qué gran genio se le ocurrió pensar en los dormilones e incluir en los despertadores la opción de "5 minutos mas", pero me da por culo todos los días.
Aquella mañana que descubrí que me podía dar la vuelta y disfrutar del placer de cerrar los ojos cinco eternos minutos fui tan feliz que no cabía en mí la dicha (que redicha, jeje). Y entonces, cinco minutos después me levanté, y mis planes para llegar puntual a clase se vieron modificados en cinco minutillos de nada.
Pero le fui cogiendo el gusto a eso de ser consciente de que te queda tiempo para dormir, y en lugar de ponerlo a la hora adecuada y, el día que me apeteciera, levantarme un poco mas tarde, decidí que por quedarme en la cama otros cinco minutos más no pasaba nada, así tendría diez minutos para disfrutar del solecito entrando por la ventana. Con esta solución, nunca llegué a tiempo a clase.
Y para no llegar siempre tarde, empecé a adelantar la hora de alarma creyendo que sería capaz de levantarme a la hora adecuada si ponía antes el despertador. No funcionó. Pero sigo haciéndolo.
Cada mañana, me despierto a las 7 y retraso el despertador hasta las 7.45... Debería levantarme a eso de y media pero creo que cada día voy a ser más rápida que el anterior, a pesar de que nunca lo consiga. Y vuelvo a llegar tarde.
Este año tengo suerte, porque la mayoría de mis profesores nos aguantan a nosotros los dormilones, aunque lleguemos (más o menos) 20 minutos tarde (y hablo en plural porque no soy la única, a que no? jeje, vaya panda de vagos estáis hechos...)
De todas formas, mañana pienso levantarme antes... o darme más prisa... o... bueno, puede que me salte la primera hora XD.
Y yo los tengo helados, incapaz de discernir, entre risas y sonrisas creo que el abismo se hace más pequeño.En realidad estas tan lejos que no puedo respirar.