Arropada con una manta y con la tristeza a cuestas, hoy no me valen medias sonrisas. Madrid no me deja respirar y este frío incierto se cuela en mis poros.
Me traicionan unas lágrimas mientras no paro de darles vueltas a todo, harta de estar cansada, de los fracasos, de las decepciones, de las incertidumbres, esperando que todo cambie sin ser capaz de tomar las decisiones correctas, sin saber si lo son, si me llevarán a buen puerto.
Cansada de errar, de arrepentirme, de estar confusa.
Todo parece un torbellino que me arrastra sin poder salir de él, a pesar de que sé que la realidad no es así, que tomamos nuestras propias decisiones, hasta las más nimias, con todas sus consecuencias.
He querido quererte y no soy capaz.