martes, 31 de marzo de 2009

En la era de las nuevas tecnoglogías, quien no busca no es nadie. No existe.
Buscamos constantemente; cada día nacemos de nuevo para buscar, y al final de la jornada volvemos fracasados al vientre materno hasta la próxima expedición. Es como si naciéramos (o muriéramos) constantemente. Buscar es el tic del siglo veintinuno, el gesto que repetimos cientos de veces para consagrarnos ante los demás, pues quien no busca no existe.
Yo busco, tú buscas, él busca a sabiendas de que es la mejor manera de no encontrar.

"Las salidas del Buscón" con Marcelo Casas.
Teatro del Arenal.

(Lo leí en un folleto que me dieron hace unos días. Tengo ganas de verla. A ver qué encuentro.)

lunes, 30 de marzo de 2009

I need somebody to love

Llego a este mi pequeño reducto sabiendo que puedo volcar todos y cada uno de mis pensamientos sean buenos o malos, geniales o una mierda. Y hoy tengo de todos.

Los malos, los de siempre, mi frustración con algunos aspectos de mi carrera, los amores que duelen mas de lo que deberían, el mal tiempo (que no me deja poner buena cara), las ataduras, que son tantas y su fin tan incierto que me queman aun mas.

Y alguno de los buenos. Por primera vez en mi vida el viernes pasado lloré de alegría. Había oido que podía pasar, pero nunca me había salido, y eso que he tenido momentos que merecían lagrimitas e incluso lagrimones, pero de repente en una de las situaciones más extrañas que me podía imaginar me sentí tan feliz que se me inundaron los ojos. Y aunque en realidad sólo estaba disfrutando del momento con unos amigos, aprovechándonos de las playas, de la buena música y la cerveza fría, nunca se me olvidará esa sensación.

Mi cabeza es un caos.

martes, 24 de marzo de 2009

Pequeños placeres

Si te fijas bien cada día hay por lo menos un momento en el que puedes decir que eres feliz, pero tienes que saber identificarlo. Ese momento no es concreto, ni para todos igual, tampoco durará lo mismo cada vez. Se te presentará de millones de formas y colores, rodeado de la gente más variopinta o mientras caminas hacia la parada de autobús.

Serás capaz de darte cuenta porque en ese momento no tienes que dar explicaciones (ni a los demás ni a ti mismo) y porque una sensación de plenitud recorrerá todo tu cuerpo sin dejarte escapar. Querrás guardarlo en tu memoria para la eternidad, supliendo así las innumerables veces en que las sombras te inundan; pero no podrás retenerlos todos con detalle, valdrá con que recuerdes que existieron.

(Hoy me he sentido privilegiada, me han tocado varios de estos momentos, o como yo los llamo, pequeños placeres, sólo ha hecho falta un poco de sol, unas pipas y tres amigas para dejarme llevar, relajarme y ser como soy. Gracias.)

lunes, 16 de marzo de 2009

¿Cuántas lágrimas puedes guardar en tu vaso de cristal?

Necesito gritar, saltar, darme de cabezazos contra las paredes, pegarle a la almohada, llorar a lágrima viva. Necesito quitarme toda la angustia que me corre por las venas. Estoy agobiada, sensible, irritable, asqueada. Todo me afecta, cada palabra da cien vueltas en mi cabeza y se torna gris. Son mil cosas, una decepción por aquí, un disgusto por allá, alguna esperanza que se pierde, un sueño que no se cumple. Se juntan todas y estalla una bomba en mi interior y sus pedazos se incrustan provocándome acidez durante días.


Nota mental: Después de la tormenta siempre llega la calma.

jueves, 12 de marzo de 2009

Otro jueves cobarde

Otra tarde como las demás
sin amores rotos de casualidad
otro jueves de esos que no se dejan besar.

No eran las esquirlas del rencor,
eran telarañas en el corazón
una flor con legañas
un desamor sin amor.

Hoy que no me encuentro la nariz.
Hoy que no me sale ni dormir
no le pongas miel a la verdad,
que si ando muerto es de tanto resucitar.

Otro jueves como los demás
demasiado martes, demasiado igual.
Ni te declaro la guerra ni tú me firmas la paz.

De nuevo el gran Sabina

lunes, 9 de marzo de 2009

Running back through the fire

Quisiera que fuera diferente, que pudiera hablar de algo "nuestro", que pudiera olvidarte.
Que tus contradicciones y las mías encontraran un oasis.
Que el sol cayera mientras me ganas a ese juego absurdo de las quince bolitas en tres filas.
Que los dardos dieran alguna vez en el número al que apunto.
Que sonara Pompafrique en tu salón para bailar como sin querer.
Que me tocaras como me miras cuando me cuentas algo que sabes que me hará reír.
Que jugáramos a ser macgyver buscando la solución mas complicada.
Que jugáramos a ser amigos y acordarnos que una vez fuimos amantes.

Quisiera que fuera diferente, que no hubieras elegido ya.

jueves, 5 de marzo de 2009

A punto de dormir siento un peso sobre el costado, pero no abro los ojos, dejo que un brazo me arrope y me acurruco como un ovillo acoplándome a su piel. Su mano me dibuja un círculo alrededor del ombligo y se desliza por mi cadera erizándome. Sus pies se acercan a los míos haciéndome entrar en calor. Me acaricia el pelo, tan despacio que puedo notar en mi cuello las huellas de sus dedos. Huele a verano. Oigo la cadencia de sus latidos, suaves, regulares, como su respiración. El sueño me vence. Cuando despierto el vacío se ha instalado en mi colchón.

Entre nosotros un muro de metacrilato no nos deja olernos, ni manosearnos

Tres semanas sin noticias. Y te echo tanto de menos.
Hoy estoy como el dia, gris, susceptible y oscuro, no sé si será porque me he levantado del revés o porque es el único día de la semana que lo reservo para estar un rato contigo.
Se me hacen las horas eternas mirando el móvil dandome cuenta que tu no tienes las mismas ganas de esos ratos sin palabras, de risas tontas y dardos con cañas que nunca acaban.
Te echo tanto de menos.
En general odio la rutina, pero cada jueves se me antoja tan alegre que alguna semana sólo espero que el jueves se acerque para prepararme, ponerme mis mejores galas (elegante pero informal, bueno mejor dicho, informal pero arreglá, que es más mío) y apurar la tarde hasta que no hay en la calle bicho viviente.
Cualquier cosa vale si estoy a tu vera.
(Y tú con ella)

Te echo tanto de menos.