viernes, 21 de agosto de 2009
Por fin he ganado una batalla. Una de esas que necesitan mucho tiempo. Una de esas en las que tienes que aprender a lidiar con la tormenta. Y nunca fue fácil sentirse arrastrada por huracanes e inundaciones. Nunca fue fácil ser la niña débil, conformista, que se deja llevar por las grandes voces. Esas que hoy tan sólo son susurros. He crecido, más por dentro que por fuera. Sin ser más que nadie pero tampoco menos. He aprendido que hay cosas que sólo hacen daño si tu quieres. He sabido ser yo sin atender a jueces ni jurados. Y aún me queda mucho camino, pero puedo decir que he vencido a aquellas némesis sin espadas ni pistolas, sólo sentándome y dejando que el tiempo diera otra vuelta al puzzle.
jueves, 6 de agosto de 2009
Soñé despierta con la luz de su sonrisa
Esta mañana me he subido al autobús con esa cara de idiota que echaba de menos, todavía con la ropa mojada, el estómago lleno de mariposas y con ganas de que el amanecer no hubiera sido lo último que hemos visto.
Es cierto que me enamoro fácilmente y casi siempre se me olvida. Y aunque seguramente ésta será de esas veces, nose, supongo que así es como se sigue creyendo que existe algo por ahí escondido y que quizás, con suerte, yo encuentre su escondrijo y le haga salir para que compartamos estrellas, carcajadas, almohadas y besos.
Es cierto que me enamoro fácilmente y casi siempre se me olvida. Y aunque seguramente ésta será de esas veces, nose, supongo que así es como se sigue creyendo que existe algo por ahí escondido y que quizás, con suerte, yo encuentre su escondrijo y le haga salir para que compartamos estrellas, carcajadas, almohadas y besos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)