He abierto un ojo sabiendo que hoy era un no-día. Uno de esos que eliges para alejarte del mundo sin importar que sea fin de semana, madrugada o merienda. No es que haya aprovechado el tiempo precisamente, más bien he dejado que se perdiera. Dormitando y cocinando, recordando las tareas pendientes. Sintiendo el peso de mis incógnitas, para las que no he hallado solución. Disolviendo los malos ratos, las ideas feas que hacen malabares con mis emociones. Dejándolo todo para mañana, que será otro día.
Y seguiré llorando por dentro, riendo por fuera. Acumulando ropa a los pies de mi cama. Buscando un medio melón. Apuntando deseos en mis neuronas conscientes. Teniendo miedo, siendo valiente.
domingo, 27 de septiembre de 2009
viernes, 18 de septiembre de 2009
Reset
Tengo la sensación de haberme comido un chicle del suelo que me sabe a pisotones.
Me siento como un niño que ha colado la pelota en un tejado, dándose cuenta de que no tiene alas.
Tengo el corazón en un paño, secándose al sol junto a mi alma.
Mientras, me busco en las fotos. Pero no soy yo la que sonríe, aunque da bastante el pego. No soy yo la que lleva mi ropa, ni la que guarda mis llaves.
No me encuentro en este interrogante. Me salí del margen. Pasé de página. Ahora vivo en un folio en blanco que a cada rato he de llenar de tippex.
A pesar de todo el esfuerzo, a pesar de los pequeños logros siempre me vuelvo a perder entre mis vísceras.
Y aun así enseño mis dientes. Y me río a carcajadas. Y me dejo llevar sin pensarlo dos veces.
Pero acaba el día y nadie espera a que abra el portal, ni siquiera yo misma.
Me siento como un niño que ha colado la pelota en un tejado, dándose cuenta de que no tiene alas.
Tengo el corazón en un paño, secándose al sol junto a mi alma.
Mientras, me busco en las fotos. Pero no soy yo la que sonríe, aunque da bastante el pego. No soy yo la que lleva mi ropa, ni la que guarda mis llaves.
No me encuentro en este interrogante. Me salí del margen. Pasé de página. Ahora vivo en un folio en blanco que a cada rato he de llenar de tippex.
A pesar de todo el esfuerzo, a pesar de los pequeños logros siempre me vuelvo a perder entre mis vísceras.
Y aun así enseño mis dientes. Y me río a carcajadas. Y me dejo llevar sin pensarlo dos veces.
Pero acaba el día y nadie espera a que abra el portal, ni siquiera yo misma.
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