Estoy a punto de terminar Comunicación Audiovisual, una carrera que no elegí por vocación sino por descarte y que me ha dado muchos disgustos. Me he pasado cinco años preguntándome por qué continuar estudiando algo que no sabía si merecía la pena, aún lo hago, pero ya estoy en la recta final y tengo ganas de demostrarme a mí misma que puedo hacerlo, que no dejo todo a medias.
Seguramente cuando acabe esta licienciatura probaré otros ámbitos que he ido descubriendo a lo largo de estos años, buscaré una profesión que vaya conmigo, que me llene, que sienta que lo que hago merece la pena.
Sin embargo el viernes, calimocho en mano, me vi defendiendo unas ideas sobre cine, argumentando contra un titán y aunque dejamos el debate en tablas me sentí ganadora.
Me sentí ganadora porque por fin me di cuenta de que no han sido cinco años en balde, que he aprendido a querer lo que hago ya que me ha enseñado a ver el mundo con otros ojos, que cada asignatura infumable, cada texto, cada diapositiva, profesor o compañero me han dejado un poso que ha movido mis cimientos, que me han llenado de pasión.
Y cuando acabe decidiré el siguiente paso, por ahora no tengo prisa.
domingo, 22 de noviembre de 2009
miércoles, 18 de noviembre de 2009
No estoy siendo capaz de ajustarme al ritmo de este día, todo va a destiempo, bueno, creo que soy yo la que va desincronizada.
A pesar del estrés por el millón de cosas que se me acumulan, me estoy lo estoy tomando con calma.
Esta mañana decidí que hoy el mundo podía esperar.
(Aunque mañana seguramente volveré a correr para llegar a tiempo.)
A pesar del estrés por el millón de cosas que se me acumulan, me estoy lo estoy tomando con calma.
Esta mañana decidí que hoy el mundo podía esperar.
(Aunque mañana seguramente volveré a correr para llegar a tiempo.)
martes, 10 de noviembre de 2009
Me puse a buscar tu cara entre la gente
Hoy quería hablar contigo. Ha sido un día raro, de esos que empiezan bien y que sin saber cómo acaba siendo una mierda. Quería hablar contigo porque (aunque hace casi un año que terminó lo que quisiera que fuera "lo nuestro" y no nos veamos) aún eres mi hombro en el que llorar, esa almohada calentita que te pega un achuchón y no te pide explicaciones. Porque tienes esos ojos que me miraban como si sólo fueramos tú y yo y me hacían sentir tan calmada. Porque tus manos secaban mis lágrimas aun cuando eran injustas contigo. Porque lo diste todo, me lo diste todo, y nadie lo había hecho antes. Porque, a ratos, te echo mucho de menos.
Pero sé que no puedo llamar a tu puerta sólo cuando se me antoje, aunque me plante en tu rellano, así que me voy como he venido y guardo para mis adentros la mierda de día en que se ha convertido hoy.
Pero sé que no puedo llamar a tu puerta sólo cuando se me antoje, aunque me plante en tu rellano, así que me voy como he venido y guardo para mis adentros la mierda de día en que se ha convertido hoy.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)